"Para las familias que han participado, abriendo su casa y sus pequeños recuerdos al objetivo de Norma, está siendo una experiencia inolvidable al constatar que sus hij@s tienen el suficiente peso en el corazón de las personas como para ser el motor de un proyecto fotográfico. Una iniciativa como esta supone un grado de reconocimiento tal, que de por sí ya es sanador y terapéutico. Tener una fotografía que poner al lado de sus otros familiares, es tal vez el mayor regalo que se le pueda hacer a una madre que ha perdido a alguien de quien no tiene apenas nada físico que guardar"

Las Voces Olvidadas - 2011

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